domingo, 5 de septiembre de 2021

Día Mundial del Periodista Turístico

 



 

            Me acaba de felicitar un amigo desde América y me recuerda que hoy hace tres años se creó el 5 de septiembre el Día Mundial del Periodista Turístico y no me resisto a escribir una pequeña crónica sobre lo que es y significa para mí el Periodismo Turístico, al que le he dedicado, desde mis 22 años, mis actividades profesionales y recreativas.

 

            Para los que no lo sepan el “Día Mundial del Periodista Turístico se creó el 5 de septiembre de 2018 con motivo del VIII Congreso de Periodistas y Profesionales de Turismo que se celebró en las cercanías de las Cataratas de Iguazú, en Argentina, que se comparten con Brasil y donde estuve hace ahora dos años, aunque la primera fue en octubre de 1979; vamos, antes de ayer.

 


Gabriel Barceló

            El siglo pasado las vi y las disfruté desde la parte argentina y las de 2019 desde la brasileña, pues tuve la suerte de ser invitado por Gabriel Barceló, el fundador de viajes Barceló que ahora dirige su hijo Simón Pedro Barceló, una empresa española señera en el mundo del turismo. En 2021, el Grupo Barceló cuenta con 90 años, pues fue fundado en la isla de Mallorca por Simón Barceló y hoy es un conglomerado turístico formado por la división hotelera Barceló Hotel Group, con más de 250 hoteles y más de 55.000 habitaciones en 22 países; y por la división de viajes Ávoris, que tras fusionarse con los emisores de Globalia dispone de más de 1.000 agencias de viajes en cuatro continentes, varios operadores turísticos emisores y receptivos, y la aerolínea Iberojet, antes Evelop. Su plantilla está formada por 33.378 personas, y en 2018 obtuvo una cifra de negocios de 4.383,4 millones de euros.

 


            Desde que llegue a Mallorca a mis 22 años no he dejado de practicar eso que llaman periodismo turístico, Con Gabriel Barceló, que fue el presidente de los empresarios de Baleares, la CAEB (Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares) tuve dos gratas experiencias. La primera, en 1979, cuando fui invitado como periodista turístico a la Embajada Turística Baleares de ese año, que se solía organizar en el mes de octubre, cuando ya había pasado la temporada alta. Allí se sumaban los altos profesionales del turismo de Mallorca para descansar tras las agitadoras jornadas veraniegas, y gracias a Viajes Barceló hice un viaje de un mes por Venezuela, Argentina y Brasil viaje que aún recuerdo, pues fue mi primera salida al extranjero, especialmente cuando leí en Caracas una frase publicitaria que me llego a lo más hondo a mis pocos años: En un lugar decía: “Tire aquí la polla”. Y pensé para mis adentros: Ni mucho menos, aun me sirve”. Para que no lo sepan – y yo lo averigüé poco después- la polla en Venezuela es la lotería…. Eso ya es otra cosa.


 


Miguel Alemán

            La segunda anécdota fue cuando la empresa de Viajes Barceló cumplió 50 años y fui convidado al Club de Mar a un almuerzo donde también fue invitado el promotor de Acapulco como destino turístico, el que fuera presidente de México Miguel Alemán, un amante del turismo. En ese almuerzo recibimos como regalo unos gemelos con el logotipo antiguo de Viajes Barceló: tres triángulos amarillos unidos A los gemelos en México les llaman mancuernillas. Tuve el gusto de comprarme una pareja de ellos en Taxco, la capital mundial de la plata, en la tienda de un profesional que era natural de mi tierra concretamente de Plasencia (Cáceres) con el que coincidí en otro viaje a ese querido país cuando acudí a un “tianguis” (feria de turismo) en Acapulco.

 




            Claro que desde ese primer viaje he ido por otros derroteros, especialmente por Europa y América y menos por Asia y África. Hay destinos tan curiosos como Lituania, en Europa; Camerún en África; Taiwán en Asia o Honduras, en América… y así hasta unos 50 países muy pocos para las 200 naciones que hay en el mundo. He contado mi primer viaje; el ultimo a Italia, el gran país por el que iban los “touristas” nobles europeos del siglo XVIII a ver los logros artísticos, los que se iban a dar una vuelta un “tour”, en lengua francesa.

sábado, 24 de julio de 2021

Cantina Coppola, una bodega italiana del siglo XV


    El viajero ha ido hasta Italia, concretamente a Salento, la región que se encuentra en la provincia de Lecce en el tacón de la bota de esta península. Allí, al borde del mar Jónico, ha tenido la posibilidad de estar en una de las bodegas más antigua que conoce: Cantina Coppola, nacida en 1489 y continuada la tradición vitivinícola de generación en generación. 




    La bodega Coppola (Cantina Coppola, en italiano) está a unos 300 metros del mar, entre el camping de La Vecchia Torre y el parque acuático Splash, en el bello pueblo de Gallipolli la antigua ciudad griega de Kallipollis, cuyo nombre traducido sería el de “Hermosa ciudad”. Se trata de una ciudad isla, unida al continente por un puente levantado en el siglo XVI. 




    Fue guía de su propia bodega, el dueño, Giuseppe Coppola, descendiente directo del fundador, quien ha sabido relanzar la viña a través del enoturismo y la construcción de un magnífico restaurante, el “Vigneto del Gusto”, además de un museo dedicado a la bodega, levantada en un precioso edificio moderno, con cuadros que cuenta la historia vitivinícola de la familia hasta botellas antiguas de generaciones anteriores con las etiquetas escritas a mano con una letra preciosa, sin olvidarse de un paseo con cristales por todo el interior y así admirar los productos propios y las barricas. Al principio de todo, vimos un cuadro del patricio Carlo Antonio Coppola, uno de los antiguos propietarios de la “cantina”, de primeros del siglo XVIII, quien en 1715 mando construir su palacio Coppola, en la vecina localidad de Alezio. Carlo Antonio ayudó a los campesinos de la zona de la cercana ciudad griega de Gallipolli (a 7 kilómetros de Alezio) a que construyeran sus casas en sus terrenos y así refundar y rehabilitar la preciosa ciudad costera, asentada en una isla y unida a tierra firme por un puente del siglo XVI. 




    En el museo de la bodega hay botellas antiguas, así como una foto antigua del padre del actual propietario, junto a la Torre Vecchia, en la costa junto a la viña, en la finca de unas 28 hectáreas, denominada “Tenuta Patitari Torre Sabea, y la bodega, junto al restaurante “El Vigneto del Gusto”, construida totalmente con un diseño modernísimo, se halla en lo que fueran las caballerizas. Desde las alturas vimos la viña, a un tiro de piedra del Mar Jónico, aunque la empresa tiene otras más en el pueblo cercano de Sannicola, ésta propiedad de la familia desde 1489, en plena denominación de origen (DOC) Alezio. 

Los vinos 

    La autóctona cepa Primitivo, de la que hay una ruta enoturística, se produce en suelos arenoso cerca del mar y se cuida en barrica de roble para venderlo directamente o llevarlo por Italia y otras partes de Europa. 

    Otra variedad es la de Negroamaro, (del latín “negro”, y del griego “amaro”) que se cría en la más pequeña de las fincas, Tenuta Li Cuti, en Sannnicola, desde 1489, cuando la propietaria del terreno, Laura Cuti, se casó con Orsino Coppola, comenzando así la saga familiar. 

La cata 




    Durante la cata, servida en persona por el propietario de la “Tenuta” se nos ofreció un espumante, de la variedad Negroamaro, cultivada en la tercera finca, la “Santo Stefano” en los campos de Alezio, a una altitud de más de 70 metros sobre el nivel del mar y a una distancia de unos 7 kilómetros. Un brut seco de la marca “Coppola”, de buen gusto en vista y boca, un espumante de 12 grados y cuya botella sale por 18 euros. 




    El segundo servicio fue un rosado Negroamaro Licuti 1489, de unos 8 euros la botella, en pleno corazón de la Denominación de Origen Controlada Alezio, un vino fresco y elegante. que en palabras del intelectual, crítico gastronómico y gurú de la viticultura italiana Luigi Veronelli, el “Licuti” es un vino con “sal”. Los caldos de esta bodega tienen muchos premios y gran calidad. En sus estanterías veo un “Primitivo Patittari”, de la cosecha de 2007 cuyo precio es de 70 euros 

    Mirando por el salón donde se celebró la cata observo algunas placas de los numerosos galardones que recibieron 

Más información:

Turismo de Alezio: www.prolocoalezio.it 
Cantina Coppola: www.cantinacoppola.it 
Ruta enoturística del Primitivo: www.stradadelprimitivo.it


Esta crónica fue publicada en el periódico digital "Vinos y Caminos", dirigido por Antón Alonso. Aquí el enlace: 



sábado, 26 de junio de 2021

Una mañana en Gallipolli

 



El viajero está realizando un “press tour”, vamos un viaje de prensa en español para promocionar la localidad italiana de Alezio y sus alrededores, tanto la bellísima Gallipolli (la antigua Kalli Pollis griega) como la capital de la provincia, Lecce, donde ya estuve en una ocasión invitado para participar en el festival internacional de cine turístico.




El viaje comenzó, tras ocho horas de viaje desde Madrid, en el magnífico “albergho” Palazzo Castriota, un palacio del XVIII de esta reconocida familia, que dirige uno de sus descendientes, que ha tenido el buen gusto de reconvertirlo en un hotel de cinco estrellas que ofrece magnífico y moderno alojamiento, con un típico desayuno con productos de la región de Salento. http://www.palazzocastriota.com/


Una gran sorpresa fue la cena, donde conocí al resto del grupo, entre ellos mi amigo argentino Alfonso Sabatino, al que no veía desde la feria de Torremolinos Euroal, y al que conocí en otra singular feria de turismo en Guayaquil (Ecuador), un miembro de la tribu de los periodistas viajeros. Otros compañeros eran las italianas Tiziana Caroselli, Ángela Abrrescia y el japonés Tadao Amano, todos ellos comandados por Giusseppe Abbate y la dinámica Azzurra de Razza.


La cena tuvo lugar fuera del pueblo de Alezio, concretamente en una finca que se llama Borgo Rosso Terra, donde fuimos saludados por su dueño, Luca, quienes nos comentó que en esta finca ha agregado elementos de otros establecimientos singulares como este que posee en Kenia, Dubai o Egipto. La verdad es que Rosso Terra es un magnifico lugar que merece la pena conocer por ofrecer al viajero un establecimiento con un encanto especial, incluida la cena, que comparto junto a la concejala de Turismo de Alezio, Teresa Perrone, que habla un perfecto español, además de Faby Margari, la concejala de Cultura y el primer teniente de alcalde de la localidad, el abogado Rocco de Santis. Fue una cena de producto típico al que acompañaba un vino amaro nero rosado. www.borgorossoterra.com 







Sin duda fue una gran sorpresa para mí acercarme al mediterráneo pueblo de Gallipollis, un histórico pueblo turístico con una preciosa playa en el mismo centro de la localidad. La visita comenzó en la singular fuente griega en la zona del puerto, junto a los pescadores que remendaban sus redes y nos explicaban como hacían su faena, desde donde se veía el famoso castillo de origen aragonés.





    Un poco más tarde, la simpática guía, Luciana Fredo, nos llevó a “La Lampara” un restaurante que ofrece el mejor pescado donde nos presentó a su dueño, quien nos regaló un gambón, que probamos Sabatino, Tadao y yo. Lo mejor, el jugo de su cabeza.




De aquí pasamos a ver un artesano, Antonio Vicenti, quien hace nasas y otros objetos artesanales con juncos, al que le convertimos en San Antonio. Este popular personaje, que trabaja en un local junto a la basílica de Santa Águeda es un músico de la música popular de Gallipolli a la que ha compuesto una canción. Preciosa la contigua catedral, sin olvidarnos de que antes estuvimos viendo admirando la iglesia de Santa Maria della Puritá, acompañado del prior de la hermandad de Bastasi, que celebra una Semana Santa, reflejo del antiguo Reino español de Aragón, pues la imagen sale en procesión para encontrarse con su hijo muerto. A esta hermandad pertenecen y salen unas 60 personas con caperuzas que les tapan la cara.




Y de aquí, en los bajos del que fuera el palacio del virrey español, cuyo texto está en la fachada, se puede ver un museo dedicado a fabricar el aceite que tata fama dio a la zona, a pesar de que ahora, en nuestros días, ha entrado una gravísima enfermedad a los olivos que hace peligrar esta exquisita producción del aceite de Salento.




La primera parte de la jornada concluyó en la trattoria “Sciali”, cuyo propietario el chef Graciano Cortese, acompañado de Cristina Cataldi, ofreció al grupo un espléndido almuerzo con productos del kilómetro 0: Espléndido el vino amaro nero de la casa qiue nos ofreció el maitre Doménico, que obtuvo un premio en el concurso de Vinitaly en Verona.



La mañana… no dio para más.


viernes, 7 de mayo de 2021

Turista y artista





    Esta mañana acabo de recibir en mi casa  un libro de viajes titulado "Vientos cardinales". Se trata de relatos viajeros que ha escrito mi compañero en Beturia Antonio M. Contreras, un hombre del turismo que también es artista. Son 24 crónicas viajeras por otros tantos rincones del mundo. El libro, que pertenece a la colección de Viajes "Rafael Rodríguez - Moñino", el ilustre bibliófilo extremeño, y cuya edición estuvo al cuidado de su sobrina Julia Rodríguez - Moñino, se abre con el tema del campo nazi de concentración  de Auswichtz, donde tuve la ingrata experiencia de quedarme a solas en las cámaras de gas. A final del libro encuentro un viaje mucho más amable, visitar la isla Margarita en Venezuela, que tuve el gusto de visitarla hace unos diez años y ahora todo el país en una mala situación sociopolítica y económica. Escribí su prólogo, que paso a transcribir aquí debajo. El que quiera saber de qué va el libro se ponga en contacto con el presidente de Beturia, Ricardo Hernández Megías a través de este correo electrónico: ricardo@hernandezmegias.es 


 

"Viajar te deja sin palabras primero, luego te convierte en un narrador de historias"

Ibn Batuta





            Antonio Manuel Contreras es un profesional del turismo y un amante del arte. Ha trabajado en esa difícil labor de atender a los clientes y que se marchen satisfechos y darle satisfacción al espíritu con su obra literaria y sus dibujos. Sin duda, este jiennense lleva la sensibilidad a flor de piel.

 

            En su curriculum profesional literario y artístico se advierte que sabe y gusta del buen hacer, de recrearse en lo que engrandece el alma y deleita el espíritu. Le he conocido como hombre amante de la cultura, de las letras y de las artes en general, con obras en tan prestigiosos museos como el de la Ciudad de Madrid, el Naïf de Jaén, el de la Estampa Andaluza, en Alcalá la Real (Jaén) o en la Biblioteca Nacional, en el Paseo de Recoletos de Madrid.

 

            Ahora toca una faceta que también comparto en mi vida laboral: El turismo, esa actividad que se mete tan dentro por conocer otros lugares, otros destinos, otras culturas, otras maneras de pensar y de esos viajes por esos mundos de Dios ha salido, en combinación con su ágil pluma, unas crónicas que reflejan su buen hacer. Claro que, por gusto personal o por obligación profesional, ha recorrido numerosos países de Europa y de fuera del Viejo Continente, como Nepal, India. Brasil, Rusia, Marruecos, Argelia o Egipto.

 

            De todos esos viajes ha ido tomando nota y los ha puesto en crónicas que se ven reflejadas, a pequeños trazos, en esta obra que, bajo una visión literaria, da a conocer lugares tan distantes como Polonia o la isla Margarita, en Venezuela; desde Nepal hasta Roma.

 

            Si he de ser sincero, lo debo confesar, le tengo una sana envidia a mi amigo y compañero en este mundo de las letras turísticas, porque ha ido a lugares donde yo no he estado, como Noruega, Argel, India, Nepal… y eso no se lo perdono. Antonio Contreras, hombre amable donde los haya, sabe poner su toque de humor y misterio a sus narraciones viajeras, comenzando por el terrible campo de concentración de Auswitchtz, que tuve la terrible osadía de recorrerlo solo y quedarme en total soledad en las duchas, así como en los hornos crematorios… Se sentía aun la maldad nazi en el ambiente, que contrastaba con la alegría de los hombres cubanos dispuestos a enamorar a una joven española…

 

            Y cuando hablo con Antonio me cuenta, sonriente, que “nunca se sabrá dónde comienza lo real y termina lo imaginado”. Estas palabras me recuerdan las que me dijo, hace años, paseando agarrado a mi brazo y con su cayado en su mano derecha, por la cartuja mallorquina de Valldemosa, el ilustre argentino, aspirante eterno al Premio Nobel de Literatura, Jorge Luis Borges: “Usted viva intensamente, olvídelo y después escríbalo como pueda, sin duda eso es arte literario”. ¡Chico, parece que este Contreras estaba allí!, en Valldemossa, pero ese año, Antonio estaba en Jaén, por lo que no podía estar al mismo tiempo en Mallorca. Sin embargo, ha sabido captar, con inteligencia y buen hacer, la lección literaria que me apuntó el maestro Borges junto al refugio mallorquín del pianista polaco Federico Chopin con su amante francesa George Sand. A Borges le dedica un poema Antonio en su libro “Joyas prestadas”:

 

”Si pudiera vivir nuevamente mi vida

        trataría de cometer más errores”

 

            Pero Contreras no se queda ahí: Pasea de Moher, en Irlanda, hasta Estambul, en Turquía; desde Asuán (Egipto) hasta la brasileña San Salvador de Bahía. Sin duda alguna, merece la pena seguirle por este circuito mundial. La literatura viajera es una de las más atractivas para el ciudadano, pues ya se sabe que abre fronteras e imaginación al que lo lee y después quiere recorrer esos mismos lugares que alguien tan capacitado como nuestro hombre de letras es capaz de describir.  Es recomendable sentarse en su sillón, olvidarse de lo que hay alrededor y concentrarse en saber captar la esencia de lo que nos cuenta. Sin duda, es un recreo para el alma y un acicate para el espíritu aventurero y viajero… pero sobre todo para el amante de las buenas letras.

 

 

Francisco Rivero

Presidente Skal de Madrid

Periodista de turismo

Madrid, 31 de marzo de 2021

domingo, 25 de abril de 2021

Recuerdos de Guatemala

 


            Uno es ya tan mayor que prácticamente vive de recuerdos de los viajes que ha hecho por esos mundos de Dios. Esta noche repasaba mi lección de inglés, la lengua franca de los siglos XX y XXI cuando salía un cuentecito sobre la pirámide maya de Tikal y la protagonista le decía a su guía que la habían construido los extraterrestres.

 




            Eso me retrotrajo unos años atrás en mi primer viaje a Guatemala, invitado por el ministro de turismo de entonces, un joven empresario con el que conecté muy bien y con el que en una segunda ocasión organizamos un seminario sobre Periodismo turístico para unos 50 profesionales de su país, y en el que intervino, de una manera indirecta la Organización Mundial del Turismo, invitando a que participara su entonces jefe de prensa.

 




            En el primer viaje me alojé en un hotel que no tiene habitaciones, sólo suites. Está en el kilómetro 9 de la carretera a El Salvador. Aún me acuerdo de mi estancia en él. Fue en la semana en la que se casaba el entonces Príncipe de España con la periodista Letizia Ortiz Rocasolano. Vi la boda en directo por la cadena internacional de TVE. Era el 22 de mayo de 2004; hace ahora pues 17 años. Y el hotel, por entonces propiedad del prestigioso empresario hotelero Mariano Beltranena, que también sería ministro de Turismo de su país, y al que años más tarde conocí en FITUR, recientemente fallecido. Era el famoso Hotel Vista Real, hoy reconvertido en el Hilton Guatemala City.

 




            Durante mi primer viaje en solitario recorrí Guatemala, la preciosísima ciudad de Antigua, Patrimonio de la Humanidad, donde muchos extranjeros van a aprender español; el Lago Atitlán, el lago más bonito del mudo, según el escritor Aldous Huxley, el autor del famoso libro “Un mundo feliz”.  Me impactó el mercado de Chichi, como allí le llaman, pero que su nombre real es Chichicastenango, donde hice numerosas fotos, y especialmente una que ha sido expuesta por la Academia Iberoamericana de Yuste y consiguió un prestigioso premio.

 






            El día anterior a viajar a Tikal, el guía turístico que me habían puesto, un gran profesional que había enseñado Guatemala al Presidente norteamericano Bill Clinton, me contó que ese mismo día, unos delincuentes le habían pegado un tiro en las piernas a su compañero de la zona, mientras viajaba con unos turistas alemanes hacia la zona maya; a estos le quitaron los dineros y los objetos de valor, como joyas y relojes. A pesar de todo, sin miedo alguno, volé al día siguiente a este singular destino turístico. Fue una delicia, Otro buen profesional puso a mi disposición el Ministerio de Turismo de Guatemala que allí llaman oficialmente INGUAT (Instituto Guatemalteco de Turismo). Recorrimos tranquilamente la zona y visité detenidamente la famosa pirámide, sin poder “observar” ningún “extraterrestre”, como decía la protagonista del cuento de mi lección de inglés que me hizo recordar esta pequeña historia personal.


sábado, 10 de abril de 2021

VIAJAR EN CRUCERO POR POCO DINERO

 



 

            La skalega del Skal hermano de Andorra Bianca Meeuwissen está trabajando, curiosamente desde este país sin mar, en una singular actividad de cruceros.

 




         En el vídeo adjunto, de 8 minutos, que promueve Michael Hutchison, fundador y CEO en inCruises, da la pauta para poder viajar en crucero por cualquier parte del mundo, a un curioso precio.

 



         Además, Bianca dice que estoy buscando gente emprendedora para mi equipo a quienes les gusta viajar en crucero. Para aquellos emprendedores tengo otro vídeo explicativo, seguido a este primero, pero entonces referente a la parte del negocio. Un negocio “online”, tipo booking.com, pero solo para viajes en crucero. Por una inversión inicial de 195 dólares se puede tener una oficina virtual con academia de aprendizaje incorporada”.

 

Para ver el vídeo picar este enlace:

https://bianca-meeuwissen_es.incruises.com/signup?video=memberVid

 

jueves, 8 de abril de 2021

Un viaje por Panamá

 



 

            Ayer estuve en una videoconferencia (otros dicen “webinar”, palabra horrenda que a mí no me gusta) invitado por el Skal Internacional Ciudad de México, que preside mi buen amigo Gustavo Bolio, un alto cargo de la cadena hotelera mexicana Brisas. El tema que se trató en el “Tequila times” fue la presentación de su club hermano el de Panamá, presidido por Jorge Luis Berrio, actual director del Hotel Hilton en ese país centroamericano.

 

            Durante su magnífica exposición habló de la historia de la ciudad vieja de Panamá, con recuerdos a los históricos edificios que los españoles construimos allí, así como de las tribus indias de los emberá y de los kunas, sin olvidarse de la enorme obra mundial que supone el canal de Panamá.

 


            Todo esto me retrotrajo la larga semana que pasé en este delicioso país con motivo de un encuentro internacional de CATA (la agencia de turismo de Centroamérica) con asistencia de diversas personalidades extranjeras. Y eso me hizo refrescar el viaje que allí realicé. Uno sabe que los viajes tienen tres partes: Cuando lo preparas, cuando lo vives plenamente y cuando lo recuerdas y cuentas a los demás. En esta última parte estamos.

 




            Vienen retazos de momentos vividos intensamente junto a la Panamá vieja, cuando una joven española excavaba con detenimiento y sacaba los restos del edificio antiguo que mostraba la historia viva de la ciudad que los españoles construimos en el Nuevo Continente. Otra instantánea es el famoso monumento a mi paisano extremeño Vasco Núñez de Balboa, el descubridor del Mar del Sur, reconocido ahora como el Océano Pacífico. La estatua es del escultor español Mariano Benlliure y fue un regalo del rey Alfonso XIII a la República de Panamá, hace ahora 100 años, en 1921 y que cada vez que salíamos o volvíamos al hotel lo teníamos en esa vía del malecón, arrancada a las aguas del mar.

 

            Tengo fotos (antiguas diapositivas de todo esto), pero debido a la pandemia no las tengo al alcance ahora de mi mano, por lo que he de acudir a fotos recogidas por internet.

 


            Hubo tres singulares salidas más: Una a los kunas en una pequeña avioneta en la que iba como copiloto, sentado al lado del aviador y con la que aterrizamos en una pista levantada por esta tribu en una isla del archipiélago de San Blas, trasladándonos a otra para celebrar una bienvenida con bailes típicos, en cuyo grupo había un joven pelirrojo, al que llamaban “hijo de la luna”. Posteriormente, en barca, viajamos a una tercera donde se encontraban las máximas autoridades de los kunas, con las que tuvimos el gusto de platicar un rato y conocer “in situ” la forma de vida de esta buena gente. La vuelta al aeropuerto de la capital fue un poco más movida porque tuvimos que atravesar una dura tormenta que balanceaba a la avioneta y nos movía como un papel en un huracán… Gracias a Dios, llegamos a salvo.

 

            Un día muy lluvioso fue la visita a los emberá, esta singular tribu que nos encontramos en los lugares aledaños al Canal de Panamá. A lo lejos veíamos cruzar esta puerta que une los océanos Atlántico y Pacífico, mientras un chamán nos contaba la historia de su tribu, rodeado de otras personas y poniendo a la venta un poco más allá objetos típicos de la tribu, ventas que servían para el sustento diario de sus habitantes.

 


            Y el tercer momento que recuerda notablemente, como si fuera ayer mismo, es la tarde que crucé el Canal de Panamá en un precioso yate, pero que era pequeñísimo comparado con el enorme buque que teníamos delante y cuya vista no permitía ver lo grande que era su popa.  Algo insólito para mí, asombroso. La jornada la pasamos en Gamboa desde donde disfruté de una preciosa vista sobre esta zona del Canal.

 



            Para terminar, mientras escribía esta crónica de bellos recuerdos por Panamá escuchaba la gran obra del maestro Antonio Vivaldi, “La Primavera”, cuyo enlace para verla por Youtube les paso por aquí:

(771) Vivaldi: Four Seasons/Quattro Stagioni - Janine Jansen - Internationaal Kamermuziek Festival - YouTube