viernes, 28 de enero de 2022

Un paraíso extremeño

 Uno ha recorrido mundo y ahora hace memoria de los muchos lugares donde ha estado, sin olvidarse de mi linda tierra extremeña. Este es el artículo que publiqué con motivo de FITUR en el periódico digital "Extremadura 7dias", mi primera colaboración en este diario y no espero que sea la última.

https://www.extremadura7dias.com/reportaje/opinion-un-paraiso-extremeno

OPINIÓN: Un paraíso extremeño

 

 

En estos días difíciles para el sector turístico español, en cuya Administración Turística (Turespaña) he tenido la gran suerte de trabajar durante 31 años, más los 12 que pasé en la encantadora isla de Mallorca, mi tierra de nacencia -Extremadura- tiene ahora la gran posibilidad de atraer hasta su paraíso a numerosos turistas españoles y extranjeros que deseen alejarse de lugares masificados en plena pandemia del coronavirus, aunque se pueda pensar que ésta ha disminuido con el tiempo.

 

En cierta ocasión me preguntaron en una entrevista dónde se encuentran los destinos turísticos más maravillosos y auténticos, y yo contesté de inmediato: “Donde están las peores carreteras”. Alguien puede rajarse las vestiduras con esta respuesta, pero sin duda alguna los lugares más auténticos se hallan fuera de las grandes urbes, aunque ahora con las nuevas tecnologías, todos estamos imbuidos en la última novedad.

 

Sin embargo, nuestras comarcas extremeñas, de norte a sur y de este a oeste, gustan porque son auténticas, se viven historias, costumbres, hablas, gastronomías que no se conocen en otros lugares y que ofrecen un saber popular en lugares de una naturaleza virgen extraordinaria.

 

Hoy mismo acabo de encontrar una declaración interesante de desarrollo sostenible: “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas” y Extremadura tiene aún mucho territorio virgen, y tanto que no lo aprovechamos, si bien es verdad que está por encima de la media española.

 

Una labor de promoción turística corresponde a las entidades públicas, pero en este campo del sector turístico, tan importante para el desarrollo de nuestros pueblos y ciudades, ha de ser una labor conjunta público-privada, porque el turismo no lo hacen los políticos sino una buena labor profesionales de empresarios y trabajadores, que han de saber acertar en una sola cosa: Que el cliente, que el viajero, se sienta y se marche satisfecho y, a ser posible, muy satisfecho del destino turístico de Extremadura y que se la ofrezcan a un precio razonable.

 

Extremadura tiene capacidad para estar atenta a las nuevas necesidades del viajero, sea español o extranjero; un turismo sencillo o un turismo de lujo, pero siempre un turismo muy competitivo, por eso se necesita una formación constante de esos profesionales que saben estar atentos a las experiencias novedosas que demanda el cliente.

 

   

   Francisco Rivero, doctor en turismo.  

 


domingo, 2 de enero de 2022

Mis recuerdos de Viena

 



 

            Viendo y escuchando la mañana del 1 de enero de 2022 a la Orquesta Sinfónica de Viena, bajo la batuta del hispano-argentino Daniel Barenboim, recordé mi estancia en Viena tras un congreso internacional de periodistas de turismo en Austria.



            El concierto de Año Nuevo fue excelente gracias a las piezas que de los Strauss eligió el maestro, que se encontraba muy a gusto entre el público vienés. Con esta he tenido la oportunidad de disfrutarlo dos veces más, pero ambas en directo. La primera en la Plaza Mayor de Madrid, con una orquesta formada con jóvenes judíos y palestinos teniendo en el programa la Sexta y la Séptima de Beethoven. La segunda fue en el Auditorio Nacional, en noviembre de 2021, dirigiendo la Staastkapelle de Berlín, donde tuve el gusto de saludarle a la salida y de que me firmara este disco dedicado a Debussy.



            Pero hablábamos de Viena, a donde acudí a finales de octubre y primeros de noviembre de 1993 (28 de octubre al 4 de noviembre), tras un congreso en la ciudad preciosa ciudad de Graz, los asistentes fuimos invitados a un spa de una ciudad del sur del país, muy cerca de la entonces República Yugoslava de Eslovenia, que he tenido oportunidad de recorrerla en dos ocasiones.




            El congreso internacional de periodistas terminó en la capital, donde tuve el gusto de pasearla a gusto en compañía de un colega austriaco Harald Vaca y de Skevi Tselepou, una chipriota, que hoy es su esposa, pudimos tomar una tarta Sacher en el famoso café del hotel Sacher, de obligada visita para los turistas y amantes de los dulces. Con su hijo, Vinzenz, un seguidor del Club de Fútbol del Barcelona, fuimos a ver  el museo del Real Madrid y... hasta le encantó






            El hotel Sacher está a la espalda del histórico edificio de la Ópera, donde una noche tuvimos la oportunidad de ver y escuchar la famosísima obra de Pucini “Madama Buterflay”, una maravilla de la que aún guardo un precioso recuerdo.



            Otros recuerdos interesantes fueron la visita al precioso palacio de Schonbrunn, Patrimonio de la Humanidad desde 1996, y lugar de veraneo de la familia imperial de los Habsburgo, (la Casa de Austria en España), la preciosa catedral de San Esteban y la tumba imperial de la afamada Sissí emperatriz, en la iglesia de los Capuchinos, a la que fui acompañado por un buen amigo mío, que por entonces trabajaba en la revista “Remonte” de Telefónica, José Antonio Flaquer. Guardo un grato recuerdo de una cena en el Casino de Ibiza, con la actriz, Romy Schneider, que puso cara a esta reina austrohúngara, y que entonces no había sufrido la gran tragedia de su vida, la muerte por empalamiento de su querido hijo David en julio de 1981 a los 14 años. Eso nunca lo superó y murió en París a los 43 años de una dosis de barbitúricos. Meses más tarde coincidí en un almuerzo con una amiga íntima de Romy también en Ibiza, me fue desgranando las grandísimas penas que pasó su amiga del alma y que me había presentado la princesa yugoslava Smilja Mihailovitch, fundadora de la moda ibicenca “ad lib” y madrina de mi empresa “Mallorca Press”.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Mis recuerdos de Cuba

 



            Cuando uno vuelve a estar encerrado por culpa del coronavirus y la variedad Ómicron echa la vista atrás y le alcanzan los recuerdos de mis numerosas visitas a Cuba, gracias al artículo que me envía mi amigo Miguel Castro, originario de la isla, titulado “Hemingway” y complemento este con el trabajo de Jaime G. Nora, publicado el 14 de diciembre en las páginas de cultura del diario ABC bajo el rótulo de “Hemingway, el hombre detrás del mito”.

 


Monumento a los toros de San Fermín en Pamplona

            He tenido pocas ocasiones de pisar Pamplona, pero este año me pasé una semana allí con motivo del Congreso Internacional de Turismo Religioso en el que pisé numerosas veces la curva de la Estafeta, en el famoso recorrido de los toros de San Fermín, que como gran cronista puso en todo el mundo el escritor estadounidense, un hombre que escribía de pie en su finca de La Vigía, en la población de San Francisco de Paula, donde están enterrados en el jardín algunos de sus perros, casa que es explotada como lugar de culto para los turistas amantes de la cultura que pisan esta isla caribeña.

 


Gregorio Fuentes


            En uno de mis viajes por la Perla de las Antillas, el Ministerio de Turismo me llevó hasta la casa en la que habitó el escritor norteamericano, por entonces buen amigo de los Castro. No hay que olvidar que allí escribió su famosa novela “El viejo y el mar”, con la que consiguió el Premio Nobel. Uno de mis amigos mallorquines visitó Cuba antes que yo y tuvo la suerte de que le presentaran a Gregorio Fuentes, un canario emigrado a Cuba en el que se inspiró Hemingway para dar vida al viejo pescador que llevaba por nombre Santiago.

 


Monumento a Hemingway en Cojimar


            El escritor hacía su trabajo de pie, según me indicó el guía turístico que presentaba la finca Vigía. Allí están enterrados, quiero recordar que tres perros y dos gatos, pero mi memoria ya me falla, pues me parece que el viaje se hizo en 1991.Hice fotografías con diapositivas de toda la finca y de su extenso jardín, donde están enterrados los animales, pero con esto de la pandemia… están en otro lugar que ahora no puedo acercarme. Lo solventaremos de otra manera. La Fundación estadounidense “Finca Vigía” trata de restaurar la enorme biblioteca de Hemingway que se conserva en el lugar.

Finca La Vigía - Casa Hemingway en La Habana (www.hemingwayhavana.com)

 

            Mis viajes a Cuba me han llevado no solo a la Habana, sino también a Matanzas, Varadero, Viñales, la Ciénaga de Zapata, donde comí cocodrilo, Cienfuegos, Santa Clara, Trinidad y el Valle de los Ingenios (Patrimonio de la Humanidad) y por el este llegué a Santiago de Cuba y Baracoa, el lugar donde arribó Colón y por donde el piloto nos dio una vuelta para ver de cerca la Mesa que vio el descubridor. Incluso pasamos un día en la Isla de la Juventud, con los entonces ministros de Turismo de Cuba y de República Dominicana, que querían promover un paquete turístico para visitar en un solo viaje a América dos países. Desde la Habana salimos en un pequeñísimo avión que echaba humo en el interior. Llovía tanto que el piloto prefirió retrasar el regreso a la capital. Hablé con él y le dije comandante, tras una extensa charla me dijo que esas lluvias eran “yankees”, y que procedían de Florida, en el Golfo de México y también que la isla solo había un comandante y éste era Fidel Castro.

 





La Bodeguita del Medio


            No me olvido de dos experiencias fascinantes en la propia capital: Pedir a un tal Jimmy camarero de la Bodeguita del Medio, que abriera el famoso local media hora antes, a las 11,30 de la mañana, solo para un grupo de españoles. Aquello de que más vale caer en gracia que ser gracioso, se convirtió en realidad y se me recompensó con un famoso mojito. Y aquí otra vez Hemingway: “Mi mojito en Bodeguita, mi daiquiri en Floridita”. Y al Floridita me fui en un tuc tuc, conducido por un joven cubano y con el que ganamos la carrera hasta el famoso bar, llegando unos minutos antes que los otros del grupo. El conductor se ganó una buena propina. Y llegar y besar el santo: Allí mismo estaba la baqueta del bar alta y roja, donde se sentaba el escritor, donde se tomaba más de un daiquiri. Es de sobras conocida la afición de Ernest por las buenas bebidas alcohólicas, terminando en más de una “cogorza”

 




            Tras viajar ocho o diez veces a Cuba hay numerosas anécdotas y vivencias, desde el intento de un robo de un reloj de pulsera un joven italiano que me acompañaba por el Malecón, a confesarme un conductor de autobús que tenía la obligación de ir a las manifestaciones porque si no le quitaban el puesto de trabajo, como le arrebataron la casa a una joven con una hijita cuyo delito era que esposo se había fugado desde el aeropuerto de Barajas y había pedido asilo político en España. Con el tiempo le conocí y me contó la realidad de lo que es el régimen cubano: Una dictadura comunista… Un pueblo magnífico, con unos lugares paradisíacos donde no me gustaría vivir.

viernes, 17 de diciembre de 2021

Viaje por el Tacón de Italia


    


 Este verano pasé unos días por la región de Apulia, en el sur, más conocida como el Tacón de Italia. Aqui está el reportaje publicado en esta revista digital de México Si entras por ISSUU puedes verlo desde la página 150.

https://issuu.com/suitesandsweets.com/docs/revissfinal

















sábado, 11 de septiembre de 2021

Yo estuve en las Torres Gemelas

 



 

            Hoy hace 20 años de la tragedia que vivimos en directo en todo el Planeta. El ataque de unos terroristas en dos aviones civiles a las Torres Gemelas de Nueva York. Y las torres se vinieron abajo en una singular guerra causando 2.996 muertos, algunos de ellos tirándose por las ventanas a 300 metros de altura. Toda una tragedia mundial.

 

            Y me recordó mi estancia en octubre de 1992 en las Torres Gemelas. Participaba en el Congreso Mundial de los Periodistas de Turismo, lo que me llevó a que el histórico 12 de octubre de 1992, el día en el que se cumplía el V Centenario del Descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón, yo me encontraba desayunando con, cuatro personas más tres españoles y un griego, con el entonces alcalde de San Agustín (en La Florida), el pueblo más antiguo de los Estados Unidos, fundado en 1565. Estas tierras fueron descubiertas por Juan Ponce de León, quien estuvo a las órdenes de mi paisano brocense Nicolás de Ovando, gobernador de la Española, aunque el pueblo de San Agustín fue fundado por Pedro Menéndez de Avilés.

 

            En este viaje a los Estados Unidos, un servidor desayunó con el entonces desconocido Donald Trump en la ciudad de Atlantic City, en uno de sus hoteles, así como recorrió en La Florida Daytona Beach, el lugar donde se celebran las famosas carreras de coches, o el complejo de Walt Disney, cuyo creador mantuvo siempre oculta su procedencia nativa, aunque algún director de hotel dijo que era español, pues tuvo en sus manos su pasaporte en el Hotel Cuzco de Madrid.

 

            También pasamos un grupo por Nueva York, alojándome en un hotel de la zona de Broadway, ya que desde la ventana de mi habitación veía enfrente el lugar donde durante años se representaba el musical “Los Miserables”.

 




            Una jornada tocó ir a comer al restaurante que había en la planta superior de una Torre Gemela. El ascensor, en el que cupimos muchos de nosotros, no tardó nada en llegar desde la planta baja. Recuerdo que el ascensorista nos dijo a qué velocidad ascendía, pero no me acuerdo si el enorme restaurante estaba en la planta 107. Como uno es amante de la fotografía poseo unos carretes de diapositivas de aquel momento, con unas preciosas vistas desde lo más alto hasta el puente de Brooklyn, algo ya inédito, y que me imagino el terror que debieron sufrir aquellos pobres ciudadanos neoyorkinos que vieron cómo eran incapaces de salvarse. Escribo esto en Málaga y las fotos están en Madrid.

 

            He vuelto hace unos años al mismo sitio donde estaban las Torres Gemelas, y un lugar de culto de los neoyorkinos, donde en el mismo lugar hay unas fuentes de agua cuadradas y alrededor de ellos los nombre de los cerca de 3.000 ciudadanos que perecieron al ser derribadas por los terroristas. Hoy estaban allí muchos familiares de los fallecidos.

 

            En cierta ocasión saludé, a la salida del Auditorio de Madrid, al famoso psiquiatra español, nacionalizado estadounidense, Luis Rojas Marcos, que vivió en directo la tragedia de las Torres Gemelas, pues aquel año era el director del Sistema Psiquiátrico Hospitalario de Nueva York. Contó su experiencia de su bajada de una de las torres cuando ya había impactado en una de ellas un avión; sin duda, una gran experiencia para toda la vida.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Día Mundial del Periodista Turístico

 



 

            Me acaba de felicitar un amigo desde América y me recuerda que hoy hace tres años se creó el 5 de septiembre el Día Mundial del Periodista Turístico y no me resisto a escribir una pequeña crónica sobre lo que es y significa para mí el Periodismo Turístico, al que le he dedicado, desde mis 22 años, mis actividades profesionales y recreativas.

 

            Para los que no lo sepan el “Día Mundial del Periodista Turístico se creó el 5 de septiembre de 2018 con motivo del VIII Congreso de Periodistas y Profesionales de Turismo que se celebró en las cercanías de las Cataratas de Iguazú, en Argentina, que se comparten con Brasil y donde estuve hace ahora dos años, aunque la primera fue en octubre de 1979; vamos, antes de ayer.

 


Gabriel Barceló

            El siglo pasado las vi y las disfruté desde la parte argentina y las de 2019 desde la brasileña, pues tuve la suerte de ser invitado por Gabriel Barceló, el fundador de viajes Barceló que ahora dirige su hijo Simón Pedro Barceló, una empresa española señera en el mundo del turismo. En 2021, el Grupo Barceló cuenta con 90 años, pues fue fundado en la isla de Mallorca por Simón Barceló y hoy es un conglomerado turístico formado por la división hotelera Barceló Hotel Group, con más de 250 hoteles y más de 55.000 habitaciones en 22 países; y por la división de viajes Ávoris, que tras fusionarse con los emisores de Globalia dispone de más de 1.000 agencias de viajes en cuatro continentes, varios operadores turísticos emisores y receptivos, y la aerolínea Iberojet, antes Evelop. Su plantilla está formada por 33.378 personas, y en 2018 obtuvo una cifra de negocios de 4.383,4 millones de euros.

 


            Desde que llegue a Mallorca a mis 22 años no he dejado de practicar eso que llaman periodismo turístico, Con Gabriel Barceló, que fue el presidente de los empresarios de Baleares, la CAEB (Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares) tuve dos gratas experiencias. La primera, en 1979, cuando fui invitado como periodista turístico a la Embajada Turística Baleares de ese año, que se solía organizar en el mes de octubre, cuando ya había pasado la temporada alta. Allí se sumaban los altos profesionales del turismo de Mallorca para descansar tras las agitadoras jornadas veraniegas, y gracias a Viajes Barceló hice un viaje de un mes por Venezuela, Argentina y Brasil viaje que aún recuerdo, pues fue mi primera salida al extranjero, especialmente cuando leí en Caracas una frase publicitaria que me llego a lo más hondo a mis pocos años: En un lugar decía: “Tire aquí la polla”. Y pensé para mis adentros: Ni mucho menos, aun me sirve”. Para que no lo sepan – y yo lo averigüé poco después- la polla en Venezuela es la lotería…. Eso ya es otra cosa.


 


Miguel Alemán

            La segunda anécdota fue cuando la empresa de Viajes Barceló cumplió 50 años y fui convidado al Club de Mar a un almuerzo donde también fue invitado el promotor de Acapulco como destino turístico, el que fuera presidente de México Miguel Alemán, un amante del turismo. En ese almuerzo recibimos como regalo unos gemelos con el logotipo antiguo de Viajes Barceló: tres triángulos amarillos unidos A los gemelos en México les llaman mancuernillas. Tuve el gusto de comprarme una pareja de ellos en Taxco, la capital mundial de la plata, en la tienda de un profesional que era natural de mi tierra concretamente de Plasencia (Cáceres) con el que coincidí en otro viaje a ese querido país cuando acudí a un “tianguis” (feria de turismo) en Acapulco.

 




            Claro que desde ese primer viaje he ido por otros derroteros, especialmente por Europa y América y menos por Asia y África. Hay destinos tan curiosos como Lituania, en Europa; Camerún en África; Taiwán en Asia o Honduras, en América… y así hasta unos 50 países muy pocos para las 200 naciones que hay en el mundo. He contado mi primer viaje; el ultimo a Italia, el gran país por el que iban los “touristas” nobles europeos del siglo XVIII a ver los logros artísticos, los que se iban a dar una vuelta un “tour”, en lengua francesa.

sábado, 24 de julio de 2021

Cantina Coppola, una bodega italiana del siglo XV


    El viajero ha ido hasta Italia, concretamente a Salento, la región que se encuentra en la provincia de Lecce en el tacón de la bota de esta península. Allí, al borde del mar Jónico, ha tenido la posibilidad de estar en una de las bodegas más antigua que conoce: Cantina Coppola, nacida en 1489 y continuada la tradición vitivinícola de generación en generación. 




    La bodega Coppola (Cantina Coppola, en italiano) está a unos 300 metros del mar, entre el camping de La Vecchia Torre y el parque acuático Splash, en el bello pueblo de Gallipolli la antigua ciudad griega de Kallipollis, cuyo nombre traducido sería el de “Hermosa ciudad”. Se trata de una ciudad isla, unida al continente por un puente levantado en el siglo XVI. 




    Fue guía de su propia bodega, el dueño, Giuseppe Coppola, descendiente directo del fundador, quien ha sabido relanzar la viña a través del enoturismo y la construcción de un magnífico restaurante, el “Vigneto del Gusto”, además de un museo dedicado a la bodega, levantada en un precioso edificio moderno, con cuadros que cuenta la historia vitivinícola de la familia hasta botellas antiguas de generaciones anteriores con las etiquetas escritas a mano con una letra preciosa, sin olvidarse de un paseo con cristales por todo el interior y así admirar los productos propios y las barricas. Al principio de todo, vimos un cuadro del patricio Carlo Antonio Coppola, uno de los antiguos propietarios de la “cantina”, de primeros del siglo XVIII, quien en 1715 mando construir su palacio Coppola, en la vecina localidad de Alezio. Carlo Antonio ayudó a los campesinos de la zona de la cercana ciudad griega de Gallipolli (a 7 kilómetros de Alezio) a que construyeran sus casas en sus terrenos y así refundar y rehabilitar la preciosa ciudad costera, asentada en una isla y unida a tierra firme por un puente del siglo XVI. 




    En el museo de la bodega hay botellas antiguas, así como una foto antigua del padre del actual propietario, junto a la Torre Vecchia, en la costa junto a la viña, en la finca de unas 28 hectáreas, denominada “Tenuta Patitari Torre Sabea, y la bodega, junto al restaurante “El Vigneto del Gusto”, construida totalmente con un diseño modernísimo, se halla en lo que fueran las caballerizas. Desde las alturas vimos la viña, a un tiro de piedra del Mar Jónico, aunque la empresa tiene otras más en el pueblo cercano de Sannicola, ésta propiedad de la familia desde 1489, en plena denominación de origen (DOC) Alezio. 

Los vinos 

    La autóctona cepa Primitivo, de la que hay una ruta enoturística, se produce en suelos arenoso cerca del mar y se cuida en barrica de roble para venderlo directamente o llevarlo por Italia y otras partes de Europa. 

    Otra variedad es la de Negroamaro, (del latín “negro”, y del griego “amaro”) que se cría en la más pequeña de las fincas, Tenuta Li Cuti, en Sannnicola, desde 1489, cuando la propietaria del terreno, Laura Cuti, se casó con Orsino Coppola, comenzando así la saga familiar. 

La cata 




    Durante la cata, servida en persona por el propietario de la “Tenuta” se nos ofreció un espumante, de la variedad Negroamaro, cultivada en la tercera finca, la “Santo Stefano” en los campos de Alezio, a una altitud de más de 70 metros sobre el nivel del mar y a una distancia de unos 7 kilómetros. Un brut seco de la marca “Coppola”, de buen gusto en vista y boca, un espumante de 12 grados y cuya botella sale por 18 euros. 




    El segundo servicio fue un rosado Negroamaro Licuti 1489, de unos 8 euros la botella, en pleno corazón de la Denominación de Origen Controlada Alezio, un vino fresco y elegante. que en palabras del intelectual, crítico gastronómico y gurú de la viticultura italiana Luigi Veronelli, el “Licuti” es un vino con “sal”. Los caldos de esta bodega tienen muchos premios y gran calidad. En sus estanterías veo un “Primitivo Patittari”, de la cosecha de 2007 cuyo precio es de 70 euros 

    Mirando por el salón donde se celebró la cata observo algunas placas de los numerosos galardones que recibieron 

Más información:

Turismo de Alezio: www.prolocoalezio.it 
Cantina Coppola: www.cantinacoppola.it 
Ruta enoturística del Primitivo: www.stradadelprimitivo.it


Esta crónica fue publicada en el periódico digital "Vinos y Caminos", dirigido por Antón Alonso. Aquí el enlace: