domingo, 13 de septiembre de 2026

MÁLAGA, CAPITAL DE LA COSTA DEL SOL



Francisco Rivero

 

            Me encuentro pasando mis vacaciones estivales en Málaga, la capital de la Costa del Sol, que cada año por estas fechas está llena de turistas españoles y extranjeros. Solo un dato: El aeropuerto de la ciudad es uno de los más importantes de España, junto a Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca. En el mes de julio transportó a más de tres millones de pasajeros, de los que más de 2,5 millones lo hicieron en vuelos internacionales, siendo los británicos con mayor número, superando los 700.000. Un dato más, la provincia de Málaga tuvo el año pasado más de 14,5 millones de turistas que dejaron cerca de 21.800 millones de euros.

 

            Escribo esta crónica -el 15 de agosto- el día más festivo en España, con más de 1.500 localidades en fiestas de los 8.132 pueblos y ciudades que tiene este país.  Por citar solo tres: Madrid celebra el día de la Virgen de la Paloma, que la procesionan los bomberos de la capital; Sevilla su Patrona, la Virgen de los Reyes y Elche, en la provincia mediterránea de Alicante, tiene el Misterio de Elche, dedicado a la Asunción de la Virgen María y organiza, desde 1370, un singular acto religioso en la Basílica que está considerado Patrimonio de la Humanidad, como lo es la Semana Santa de Malaga, de Interés Turístico Internacional. De hecho, Málaga está en ferias de verano, con una feria en el centro histórico de la ciudad y otra en el ferial, al oeste, situada cerca del Palacio de Congresos.

 

            En el centro hay pandas de verdiales, con un cancionero auténticamente malagueño, y en el ferial denominado “Cortijo de Torres”, hay cerca de 200 casetas, donde se come y bebe la típica gastronomía malagueña a base de fritos y un vino finito y cantes flamencos, además de desfiles de caballos y enganches de coches andaluces. Todo muy típico.

 

            Claro que Málaga es una ciudad histórica que fundaron los fenicios llegados del actual Líbano, en la parte oriental del Mediterráneo, con el nombre de Malaka. Por aquí pasaron otros pueblos y civilizaciones como la romana y la musulmana, dejando sus propias culturas en el lenguaje el arte y la gastronomía.

 

            Para los que quieran conocer la ciudad cuenta con una preciosa alcazaba (castillo) árabe del siglo XI, una catedral del XVI, a la que los malagueños llaman la “manquita”, ya que solo tiene una torre; la otra se dejó de construir y con su dinero se ayudó a los hoy norteamericanos a independizarse del Reino Unido de la Gran Bretaña. Por cierto, en el pueblecito de Macharaviaya, de poco más de 500 habitantes, nació Bernardo de Gálvez, que tuvo una destacada actuación en la independencia de los Estados Unidos durante la batalla de Pensacola, en mayo de 1781, por eso su retrato está en la Sala de los Fundadores de la nación norteamericana en el Congreso de USA y hace unos años el presidente Barack Obama le otorgó el título de Ciudadano Honorífico de los Estados Unidos. Terminó su vida como virrey de la Nueva España, (México, pero cuando México era el doble de grande que ahora).

 

            Otro de los grandes personajes de la ciudad de Málaga es el reconocido mundialmente pintor, Pablo Ruiz Picasso, conservándose en la Plaza de la Merced su casa natal y en el centro el interesantísimo Museo Picasso. Málaga ha atraído a muchos por el turismo cultural, no en balde en su término municipal hay más de 30 museos, destacando el Museo de la Aduana, el Museo Ruso y el internacional Centro Pompidou, en pleno y turístico muelle 1.

viernes, 11 de septiembre de 2026

YO ESTUVE EN LAS TORRES GEMELAS

 



            Hoy hace 25 años que ocurrió el gravísimo e histórico atentado de las Torres Gemelas de Nueva York. Y me viene a la memoria qué hacía en el mismo momento en el que se cometió el segundo atentado cuando otro avión se estrelló en la segunda torre.

 

            Acababa de terminar mi jornada laboral en la Dirección General de Turismo de España en Madrid. Tenía la oficina enfrente del hotel Eurobuilding. Una compañera y yo salimos a almorzar donde solíamos hacerlo siempre y allí vimos en directo, por televisión ese horrible atentado. A mí me pareció, al principio un accidente, Todo el restaurante se calló y pudimos escuchar en directo al locutor Matías Prat que hablaba desde el estudio en Madrid y no daba crédito a lo que veía.

 

            Le comenté a mi compañera que a lo largo de mi ya larga vida de profesional del periodismo turístico tuve un almuerzo en el último piso de una Torre Gemela, coincidiendo, en octubre de 1992, con el congreso internacional de FIJET, la Federación Internacional de Periodistas de Turismo, que por entonces presidía el español y buen amigo Jesús Vasallo, padre del que fuera director general de Turespaña Ignacio Vasallo, quien antes había trabajado en la oficina española de turismo en Nueva York. Fue el mismo mes en el que una semana más tarde, en ese congreso, nos ofreció en uno de sus hoteles de Atlantic City un reconocido empresario que en el día de hoy es el presidente de los Estados Unidos: Donald Trump.

 


      Subimos a la Torre Gemela en un rapidísimo ascensor un numeroso grupo de personas que nos llevó hasta el último piso de la torre. En mis colecciones de diapositivas tengo varias fotos que tomé desde arriba al Puente de Brooklyn. Fue un almuerzo muy agradable con compañeros periodistas de turismo de diversos países. Yo coincidí, me viene ahora a la memoria, con españoles, un libanés, al que conocí en el congreso de Beirut y que ahora vive en Canadá, suecos y polacos.

 




            He vuelto a Nueva York, cuando mi hijo trabajó en la oficina española de turismo. Un día paseamos por esta zona de las Torres Gemelas, que ahora es el Memorial 11 de Septiembre. Ahora es un espacio limpio de edificios, donde están los nombres de cerca de las 3.000 personas fallecidas en este horrible atentado, al que hoy no se atreve a ir el presidente Donald Trump y ha enviado a su vicepresidente, cuando sí van a acudir todos los presidentes vivos de los Estados Unidos.